¿Sabéis de esa gente rara con plumas que vive al oeste de Pozocerdo en un sitio que se llama Majanchuchisuputamadre? Cualquiera con dos dedos de frente sabe que tienen puestos carteles de aviso por ahí alrededor de su hogar advirtiendo de que al infeliz que traspase sus fronteras le hacen mondongo. Hasta ahora la cosa era fácil, no entrabas allí y listo. Porque sí, algún gilipollas lo hizo con la idea de que algo gordo y valioso tenía que haber dentro y por eso el tema de protegerlo tanto. Pero mirad, se puede decir que los habitantes del lugar son cumplidores, porque no veáis cómo dejaron los restos de esa gente ahí en su frontera como aviso.
El caso es que lo bueno era que esa gente no salía de allí. Nunca jamás se había visto a un solo emplumado de estos fuera de su zona… hasta hace poco. Un grupo de comerciantes que andaba cerca del Santuario de la Vigía se encontró a una banda de la gente rara esta. Afortunadamente no los atacaron, sino que hablaron con ellos. Después de unos 57 intentos de que los comerciantes pronunciaran bien el nombre de Machanjuostias, los tipos estos acabaron diciéndoles que les podían llamar los Unami, hostias ya. Soltaron que una fuerza estaba creciendo y que debían ayudar a combatirla y cosas así. Y si todo esto no fuera así un poco extraño y malrrollero, el caso es que los Unami estos hablaban todos a la vez. Pero no al estilo de cuando estás con tus colegas en la tasca y uno piso lo que dice el otro, no, esto era como si todos formaran una sola voz.
¡Alegría, más gente rara por aquí!