El asunto del Barrio Amarillo ya no es que de mal rollo, es que da un canguele de fliparlo. El líquido negruzco que empezó a aparecer ahora se anda moviendo solo, uniéndose unos hilillos con otros, recolocándose para parecerse a formas extrañas e incluso alguna gente dice que susurrando… Hostias, que si no está vivo y tiene alguna intención que por ahora no comprendemos, lo disimula muy bien.
A los adoradores de Tex’co que ya vinieron en cuanto la cosa se puso negra (en todos los sentidos), se han unido tres o cuatro grupos más de sectarios pirados que adoran al Pringue Oscuro, que es como lo ha llamado la gente. También ha venido algún que otro grupo que quiere exterminarlo, cada uno por sus razones. Que si es una entrada al Infierno, si la sangre de una monstruosidad mutarda, o algo capaz de controlar a la gente o simplemente lo ensucia todo y da mucho
asco… Sin embargo todos los intentos de cargárselo han fracasado. Ni fuego, ni agua, ni jabón, ni decirle “futi, futi”.
El Consejo por ahora está “tomándose un tiempo en debatir para seguir una línea unida de actuación que solucione el problema”. Traducido quiere decir que no tienen ni puta idea de qué hacer y están haciendo tiempo a ver si se arregla solo sin tener que mover ni un dedo, que es lo que al final suele pasar con la mayor parte de las cosas de este asentamiento.