Hasta los cojones que estamos ya todos de la puta cuarentona.
Parece ser que cada vez hay menos ladiborbones, pero el Consejo de Puentechatarra anda con más miedo que un martinejo el día de un examen, y no se atreve a dejarnos salir.
Por supuesto que hay muchos habitantes que no han hecho el menor caso, porque necesitaban salir fuera de sus casas a follar, drogarse e incluso comer. Pero los Jueces han estado implacables, y después de las 27 primeras muerte-asesinatos la
gente ya ha empezado a achantarse.
El Barrio de Sobatetas es ahora un lugar fantasma con todos sus establecimientos cerrados. Pero que sus dueños no se preocupen, que el Consejo ha decretado que si demuestran tener pérdidas muy grandes, que la mitad de su plantilla haya muerto, son capaces de enhebrar una aguja lanzando el hilo a 3 metros de distancia y rellenan sin errores los 318 formularios pertinentes, pueden tener derecho a una ayuda en los próximos 36 meses. Eso sí, mientras tanto que paguen sus impuestos, que las barrigas de los miembros del Consejo no se llenan solas.
Por supuesto ha habido muchas voces críticas de aspirantes al Consejo que creen que las cosas no se están haciendo bien y que si estuvieran ellos al mando serían sus barrigas las que se llenarían por los impuestos y eso sería mucho más apro-
piado.
A mí me la suda todo porque el sistema Patrón de suscripción está funcionando de puta madre y encima el Sajarratas no sale de casa y no le tengo que ver el careto por aquí.