PUENTECHATARRA Y ALREDEDORES
Puentechatarra
Minas del Olvido
Colinas del Mordedor
Samanthia
Pozocerdo
Majauchsuwi
Santuario de la Vigía
Torresbrillantes
Fuerte Germania
Sinagua
Paso del Permabán
La Gran raja
Vientocho
Fosa Septica
Baldío Final
Latiesa
Los Gemelos
Las tierras ácidas
Refinería de Tex'co
Luckyland
Bosque Vivo
Polvareda
Montañas del Culto Perdido
En la actualidad el mundo exterior es un lugar peligroso y letal. Un enorme y casi desértico yermo infinito salpicado por los restos del Mundo de Antaño. Allí las enfermedades y la contaminación aún están muy presentes, y las luchas por los escasos recursos han convertido a sus habitantes en gente dura, que no duda en utilizar la fuerza para conseguir lo que necesita.
El antiguo mundo como lo conocemos, e incluso la existencia de las Megalópolis, son ahora poco más que leyendas y cuentos de viejas entre la mayoría de la población.
Ante la falta de fuentes de energía y de gente que sepa crear y arreglar aparatos complejos, la tecnología se ha visto reducida a los instrumentos más básicos, reciclando todos los restos que pueden encontrar de tiempos mejores o lo que las élites tras los muros desechan.
Pero conseguir esos restos no es sencillo. Las ruinas de las antiguas ciudades abandonadas son el reducto de monstruosidades mutantes, muertos andantes y cosas aún peores, por lo que sólo los locos se atreven a adentrarse en ellas.
A pesar de todo, a lo largo del Páramo se pueden encontrar pequeños asentamientos, normalmente fortificados de las maneras más dispares, que intentan salir adelante. Algunos funcionan como centros de comercio, otros son la manera de que varias personas unidas no demasiado fuertes individualmente puedan sobrevivir, otros mantienen pequeños invernaderos que proveen de comida, otros son como fuertes blindados de alguna facción… En estos lugares la moneda de comercio más utilizada son las balas, un recurso valioso como ninguno en este duro lugar.
Además, el Páramo contiene innumerables bandas de pandilleros que lo recorren buscando recursos o haciéndose con ellos por la fuerza, engendros mutados que habitan zonas donde nadie cuerdo querría estar, extravagantes individuos especializados en reciclar restos de tecnología, o cultos a dioses de lo más variopinto. Son algunas de estas luchas entre facciones las que se representan en el juego.
Puentechatarra y alrededores
Intentar abarcar todo el Páramo sería imposible, puesto que todo el mundo es el Páramo, y hay facciones innumerables a lo largo de toda su extensión. En lugar de eso, nos centraremos en la zona que se encuentra alrededor de Puentechatarra, uno de los asentamientos más importantes en cientos de kilómetros a la redonda. Hay que tener en cuenta que esta zona sigue siendo un territorio muy vasto, donde sólo están referenciados los lugares que ahora tienen más importancia. Hay muchísimos asentamientos pequeños que no se mencionan, así como innumerables restos de antiguas ciudades pequeñas, pueblos y construcciones.
Puentechatarra
Sin lugar a dudas, el asentamiento más importante de toda esta zona es Puentechatarra, el principal lugar de comercio que se puede encontrar en el Páramo en semanas de trayecto. Está situado en la cuenca de lo que fue un río de considerables dimensiones, bajo los restos de un enorme puente que lo cruzaba. Estos restos son usados para formar un laberinto de casas y distintas construcciones que cuelgan de él, que se unen con la parte inferior mediante pasarelas y ascensores manuales, lo que hace que el lugar tenga varias alturas sobre las que moverse. El asentamiento está bien protegido, con un par de muros, parecidos a presas, que cubren las entradas desde el cauce, a ese tramo del río, y una serie de alambradas que protegen el acceso al puente en la parte superior. Sin embargo, no son sus murallas lo que le proporciona su capacidad de sobrevivir, sino el status que ha adquirido entre todas las facciones de esta parte del Páramo. Puentechatarra es un territorio neutral, un lugar para comerciar, conseguir información o evadirse, sin que haya que estar pendiente de quien te pueda atacar. Aquí la violencia está prohibida, y son las propias facciones quienes se encargan de que esta no se abra paso, castigando duramente a sus propios miembros si rompen las normas. Todos saben que Puentechatarra es un lugar necesario, un lugar donde abastecerse y comerciar. Hasta las bandas con mayor rivalidad se cuidan de que la cosa no se desmadre, e incluso los mutardos pueden venir aquí y tratar con el resto de facciones.
Más de mil de almas consideran a Puentechatarra su hogar. Una serie de invernaderos y granjas proporcionan alimento, y dos profundos pozos son capaces de sacar agua fresca del subsuelo. Hay tiendas, tascas, burdeles… lo más parecido al paraíso dentro del desolado paisaje que lo rodea. Incluso se ha construido un estadio de hockey arena, un deporte sangriento y brutal (aunque no tanto como las luchas del pozo de Sinagua) que entretiene a las masas y que ya cuenta con varios equipos en una liga regular. También se ha establecido una división de la ciudad en distintos barrios, controlados por un Consejo formado por los cinco representantes más influyentes de entre ellos (realmente, los que vienen de barrios anexos a alguno de los pilares del puente, más los de la zona superior que cruza el antiguo cauce del río).
- La Vía Tocha está formada por la antigua carretera que pasaba por el puente, a cuyos ambos lados se han ido construyendo viviendas, comercios y todo tipo de recintos. Son los edificios más sólidos y mejor asentados de todos los niveles de Puentechatarra, así que aquí viven los más acaudalados e influyentes de sus habitantes. También es la zona mejor comunicada, ya que ambos extremos del puente dan a un ramal de la antigua Interestatal 70, por lo que están fuertemente vigilados desde torres y barricadas para evitar cualquier sorpresa en ambas direcciones. Su representante en el consejo es el comerciante Corey Banks.
- La Viga fue el primer barrio fundado en Puentechatarra, protegido bajo el pilar sur del puente, del que toma su nombre. Es uno de los más extensos e influyentes de la ciudad, y bastante tranquilo dentro de lo que cabe gracias a que la banda de La Trini se encarga de que las cosas no se desmadren en exceso. También es uno de los que más riqueza mueve y el que más visitantes atrae gracias a sus tiendas, canódromos, perreras y locales de bebidas. Además es pionero en el proyecto del Kole, una escuela donde se intenta impartir una educación básica a los niños ponteños antes de soltarlos a su libre albedrío por el Páramo. Su representante en el consejo es la pandillera Dina Dinamita.
- Mierdero es, como su propio nombre indica, el vertedero no oficial de la ciudad. Aprovechando un arroyo que desciende por la pared del cañón, en él se vierten prácticamente todos los desperdicios de los barrios del sur. Aún así hay quien termina viviendo aquí, entre chabolas, montañas de basura y animales semi-salvajes. Muchos huérfanos, pandilleros traumatizados por sus años de luchas o comerciantes arruinados dan con sus huesos aquí, así como las prostitutas más viejas o ajadas que ya no quieren en Sobatetas, y que terminan trabajando en el local más barato, mugriento y poco recomendable de Puentechatarra: el Reyxol.
- Atechao es un pequeño barrio entre La Viga y Amarillo, llamado así porque está justo debajo de la estructura principal del puente y se salva de muchos de los desprendimientos o accidentes que ocurren en otros barrios. Está formado casi en su totalidad por las viviendas de los currantes ponteños, que simplemente desean sacar adelante su día a día sin meterse en movidas extrañas.
- Chupapiés está encajado entre Mierdero y Los Jonkos, por lo que en principio no debería ser un lugar muy agradable para vivir o estar, pero a pesar del mal olor que arrastra el viento desde las granjas porcinas del oeste, los drogatas que van y vienen hasta el río Canalillo, o la gentuza que se mueve por Mierdero, hay gente que intenta ganarse la vida aquí abriendo modestos negocios o estableciendo su hogar. Uno de los más famosos personajes que han decidido establecerse aquí últimamente, intentando dar una apariencia de respetabilidad al lugar, es el Dr. Sarious, que ha abierto la sede del Gremio Electroprotaico de la Carne y el Metano. El nombre del barrio proviene de “algo” que vive en el río y que tiene la fea costumbre de babosear o lamer los pies de cualquier incauto que lo atraviese para atajar.
- Amarillo está justo sobre el cauce del Canalillo, así que todos sus niveles están elevados sobre el nivel del suelo aprovechando la estructura del pilar central del puente. Al principio se llamaba Vistalrío, pero la fea costumbre de sus habitantes de orinar desde sus pasarelas y barandillas directamente al río propició el cambio de nombre. Este pilar del puente también presenta un malsano color amarillento-verdoso, por aquellos que creen que orinar contra la pared para que arroye hasta el río, es más educado que hacerlo directamente desde las plataformas exteriores. Es algo más caótico que La Viga, con más inseguridad y violencia, pero en general es un barrio obrero con familias normales. Su representante en el consejo es el chatarrero retirado Lucius el Lupas.
- El Paseíllo no es realmente un barrio habitado, sino una simple franja despejada que discurre junto al río Canalillo. Cuando la gente empezó a coger la costumbre de dar paseos por aquí, o cruzar esta zona para dirigirse a la Plaza del Pacto, florecieron toda una serie de tenderetes y puestos ambulantes que ofrecen sus mercancías a voz en grito a cualquier viandante.
- Sobaco es el barrio más pequeño de todos, enclavado en el fondo del río y con pocos niveles que asciendan hacia la Vía Tocha. Aquí predominan los negocios de restauración, comida rápida y garitos de bebidas y apuestas. El nombre le viene, indudablemente, del olor creado por la mezcolanza de todas las fritangas, guisos, parrillas, vomitonas y sudor de la gente que se afana entre fogones y freidoras, que no resulta en absoluto agradable. A pesar de su tamaño también es un lugar muy apreciado por los viajeros para comer y beber algo (rapidito) antes de seguir viaje.
- Sobatetas es el barrio rojo de Puentechatarra. Para gran disgusto del Colectivo de Ponteños por la Moral, el Decoro y la Familia, este barrio (que además cuenta con representante en el consejo por estar adyacente al pilar norte) se ha convertido en el paraíso de prostitutas, acompañantes y negocios del placer. No hace falta explicar el origen de su nombre, sólo que es el mejor lugar para encontrar compañía de ambos sexos tanto si estas de paso por el Puente como si vives al otro extremo. Los chulos y madames de la zona se han organizado bastante bien para evitar que sus clientes sufran un exceso de atracos o estafas, así que es un lugar relativamente seguro y tranquilo por el que dejarse caer. Su representante en el consejo es el proxeneta Antoine le Magnifique.
- Hostiejas es, aparte de Los Jonkos y Mierdero, el barrio menos recomendable para ir. Las pandillas campan a sus anchas e impera la ley del más fuerte. Si entras aquí debes estar seguro de poder defenderte solito, porque nadie va a ir a echarte un cable. Los Kafres de Túnel tienen aquí su base de operaciones, una banda especializada en recorrer las alcantarillas y conductos subterráneos de la zona para obtener botines muy inusuales; la entrada al casi mítico Túnel 666 también está en este barrio. Su representante en el consejo es el luchador de pozo retirado Mascacaras.
A estos hay que unir algunas zonas separadas del puente propiamente dicho, pero que también forman parte del asentamiento de Puentechatarra. Serían la Plaza del Pacto, zona de comercio, tenderetes y mercado, donde también se reúne el Consejo ciudadano, bautizada así por el acuerdo que puso fin a las rencillas entre las diversas facciones y estableció la ciudad como zona más o menos neutral para cualquiera que acudiese sin malas intenciones. Los Jonkos, una zona de cañaverales entre Mierdero y las zonas exteriores, donde se reúnen los vagabundos, drogatas y alcohólicos de la ciudad para pasar el día sin hacer nada salvo… bueno, lo que saben hacer. El estadio, una zona vallada y con gradas donde se disputan los partidos de hockey arena, que está justo al norte de la Plaza del Pacto. Y la zona exterior de granjas, donde viven los más valientes o desesperados, en casas aisladas donde cultivan todo lo que se pueda obtener de esta tierra seca, o crían animales de corral para alimentar a la ciudad.

Boceto de un mapa de Puentechatarra, realizado por el Dr. Sarious