Descripción
¿Nunca habéis oído la frase “si yo tuviera esa cara enseñaría a hablar a mi culo”? Pues los retortillos parecen habérselo tomado al pie de la letra y su culo está donde debería estar su cara, y su cara donde su culo. Lo que deberían ser sus bracillos son sus patas traseras, y donde habría unos brazos, están unas poderosas patas sobre las que caminan. La cosa es muy desagradable de ver, porque para caminar entonces tienen que levantar y hacer totalmente visible, no solo su culo, sino sus enormes huevazos, mientras que su careto va siempre cerca del suelo buscando alguna porquería que echarse a la boca.
Sus caras tienen cierta apariencia de humanoide feo tirando a feísimo, y de hecho se parecen un montonazo a mi tío segundo Gilbert, quitando que tienen un tercer ojo donde debería estar el entrecejo.
Hábitat
Si bien no tienen un hábitat definido y es posible encontrarse algún retortillo en cualquier parte de la zona de Puentechatarra, tienen cierta predilección por los lugares pantanosos y malolientes. Puede que la razón sea que disimule un poco su apestoso olor, o todo lo contrario, que les resulte una fragancia enormemente atrayente. Son criaturas solitarias y no muy comunes, pero si hay alguna hembra en celo por una zona, es bastante normal encontrar a una buena cantidad de machos tirándose sus buenos cuescos por ahí.
Eso sí, es muy probable que hayáis visto algunos ejemplares en alguna granja de metano, y yo mismo estoy implementando su uso para algunas de mis máquinas del gremio en Puentechatarra (todo totalmente legal y en regla, eso sí, con el visto bueno del Consejo y todas esas mierdas; no os creáis a los tolais de mis vecinos, que sólo critican por criticar y que no aguantan el más mínimo hedor en su barrio).

Comportamiento
Si por algo se conoce a los retortillos es por su capacidad de tirarse malolientes pedos.
Durante la época de celo, fácilmente distinguible porque a los machos se les pone la cara roja como el tomaco, los retortillos tratan de ganarse el favor de las hembras (estoy siendo fino, me refiero al sexo… ya sabéis, a que les dejen meterles todo lo gordo) tirándose unas bufas de impresión. El macho que se los tire más gordos y malolientes se lleva el premio, mientras que los demás se comen la mierda (jajaja, tenía el chiste escota… escatil… estilo… el chiste basto a huevo).
El problema es que hay muy, muy pocas hembras, y si encima alguna es feucha para el gustos de estos bichos, pasan bastante de ella. Así que cuando hay una hembra que de verdad les ponga palotes, la competencia suele ser feroz, por lo que pasar por una zona de estos bichos en pleno celo es asqueroso.
Usos
Sin lugar a dudas el uso más normal de estos bichos es como generadores de metano. Y es que si resulta que tienes una hembra de esas de verdad buenorras, puedes sacar una cantidad de balas considerable. La verdadera ganancia está en ir alquilándola a distintas granjas de metano de retortillos, ya que los machos pedorrearán que da gusto. El problema es que hay tan pocas, que es fácil que te corten el gaznate y te la roben. Por eso la mayoría de las granjas de metano son de flatulotes, que aunque sueltan unos pedos mucho más pequeños, los hay a montones y nadie te va a dar po’l culo por algún bicho de esos.
Su carne es aceptablemente comestible, y cuando dejan de ser útiles como gaseadores, lo normal es sacrificarlos y venderlos en algún puesto de carne. Si al bicho se lo mató en época de celo, hay que dejar la carne dos días en vinagre para quitarle cualquier olor. La parte sin duda más cotizada son sus criadillas, que algunos consideran un manjar. A mí es que nunca me fue lo que comerle los huevos a nadie. Su tercer ojo (bueno, o cuarto, ahora mismo tengo duda, depende de si les cuentas el ojete o no, ya me entendéis) se vende molido como una especie de drogaina para ver cosas que normalmente no podrías ver. No sé, me imagino que te dará un colocón del carajo.