Curiosidad
Derek dejó de rebuscar en el montón de restos y alzó la cabeza un instante, echando un vistazo a la lejana columna de humo que se alzaba sobre el horizonte. Parecía inmóvil, casi como si estuviese pintada sobre un decorado, pero tras observarla durante unos segundos determinó que se movía despacio impulsada por el viento. No le había quitado ojo en toda la mañana, por lo que también sabía que se estaba desvaneciendo y perdiendo intensidad. Fuese lo que fuese